hacer pan, una aventura ancestral

todo empezó con las maravillosas pizzas que nos hizo S. en zaragoza

me enseñó la receta e hice masa para pizza cuando vino O. a cenar

mmmm… la experiencia de amasar me transportó a sensaciones ancentrales…

y decidí que iba a hacer pan

una noche empecé la aventura. preparé la masa madre y la coloqué en la cocina, tranquilita, en una estantería alta hasta la noche siguiente. pero la emoción no me duró 24 horas y como no la veía se me olvidó refrescarla.

por la mañana me acordé de mi masa madre y me sentí muy irresponsable por no haberla “refrescado” a sus 24 horas. ¿habrían empezado a nacer las levaduras y se habían muerto? ¿se había estropeado? la respuesta era incierta pero seguí adelante. con mucho mimo le retiré la mitad, le añadí más agua y harina y para evitar olvidos la dejé en el “front row” de la mesa de la cocina.

a la mañana siguiente la masa madre seguía tal cual. según la receta tenía que oler a vida y tener pequeñas burbujitas…  la mía no parecía tener nada nuevo… pero la receta dice que si se ha estropeado y en vez de crecer las levaduras mágicas han crecido otros seres villanos huele a podrido. como mi masa madre olía bien, le había dedicado ya bastante ternura y en casa estábamos ilusionados con ella, decidí confiar en que quizá mi masa madre era un poco más lenta que las demás porque había sufrido un traspiés en sus primeras horas de vida y que sólo necesitaba un poco más de confianza y paciencia. la refresqué y decidí llevarla a otro lugar de la casa más templado. ha sido una masa madre muy viajera.

por fin seis días después -le eché paciencia sí- mi masa madre había doblado su volumen y burbujeaba feliz. la mezclé con parte de la harina y el agua del pan y la dejé tapadita con film para seguir el proceso 12-17 horas más tarde.

al día siguiente me lié por la mañana -venía a comer O.-  y no me dio tiempo a amasarla. por la tarde había quedado para a ver una peli con J. al salir tuve que elegir entre volver y encontrarme con mi masa madre que ya se adentraba en un tiempo de fermentación crítico o disfrutar de un buen vino en casa de M.F. con mis amigos: elegí a mis amigos. cuando regresé a casa la cocina entera olía a harina fermentada, la masa había doblado su volumen y me pedía a gritos seguir con el siguiente paso. pero a esas horas intempestivas era imposible. ¿se habrá estropeado, la tiro, cómo sigo ahora? la metí en la nevera y como scarlata me dije “mañana lo pensaré”.

decidí seguir

ya no íbamos por el mejor camino, no iba a ser el mejor pan… pero no estaba todo perdido

no ha quedado muy profesional porque subió muy poco pero a mi me parece precioso, huele a pan de verdad -quizás demasiado, pero me encanta- la miga es densa porque no tuvo su segunda fermentación y además también la empecé cociendo a demasiada temperatura. y ha quedado demasiado tostado porque estuvo 5 minutos más horneando. pero aquí está, conseguí hacer pan y ya sé la próxima vez dónde es probable que tropiece.

hoy después de tres días su sabor es más suave y menos ácido, para desayunar con aceite, tomate, queso y aguacate me ha resultado riquísimo  ;)

cuánto tiempo y reflexión le he dedicado a este post madre mía! creo que porque hacer pan se parece a otras aventuras ancestrales, como enamorarse

Anuncios

Un pensamiento en “hacer pan, una aventura ancestral”

  1. en un supermercado cualquiera de Viena hay una media de 30 tipos de pan distintos, hasta de zanahoria. + para que lo tengas en cuenta.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s